Lingote de oro de 500 g
- hasta
- Disponible de inmediato
Lingote de oro 500g Argor Heraeus (lingote fundido)
Lingote de oro 500g Degussa
Lingote de oro 500g Heraeus (lingote fundido)
Lingote de oro 500g Valcambi
Lingote de oro 500g C. Hafner
Lingote de oro 500g Umicore (lingote fundido)
Lingote de oro 500g Rothschild
Lingote de oro 500g PAMP Suisse
Lingote de oro 500g Palacio de Güldengossa
En Shanghái, la unidad es el lingote de un kilo.
La bolsa del oro de Shanghái, la Shanghai Gold Exchange, entrega su contrato Au99.99 en lingotes de un kilogramo. Cada uno de estos lingotes tiene una ley mínima de 999,9/1.000.
«La Bolsa solo pone a disposición lingotes enteros para la retirada. No ofrece cortar ni cambiar lingotes.»
Shanghai Gold Exchange, normas de entrega de 2019, artículo 36, traducido
Según las normas de entrega de la Shanghai Gold Exchange de 2019, anexo 1 y artículo 14, y su página de producto Au99.99. Las 100 marcas están calculadas: 1.000 gramos por lingote, 10 gramos por lote.
Este contrato se negocia en lotes de 10 gramos. Pero quien retira su oro de la cámara acorazada de la bolsa solo lo recibe como lingote entero. Hecha la cuenta, son 100 lotes por un lingote de un kilo.
Los lingotes de un kilo pueden entrar en cualquier almacén certificado por la bolsa. Los lingotes grandes de 12,5 kilogramos solo los admite en sus almacenes de Shanghái y Shenzhen.
También pueden entregar las refinerías reconocidas por la LBMA, la asociación del mercado londinense de metales preciosos. La bolsa del oro y la plata de Hong Kong también tiene un contrato propio para el lingote de un kilo de 999,9/1.000.
Un marco común para el lingote de un kilo.
En el mercado mayorista de Londres, el lingote de un kilo no se considera un lingote estándar. Para el lingote de un kilo de 999,9/1.000 existe una descripción propia, respaldada por la LBMA, la asociación del mercado londinense de metales preciosos, y por la bolsa del oro de Shanghái.
Fija un marco: de 80 a 120 milímetros de largo, de 40 a 60 milímetros de ancho y de 7 a 14 milímetros de alto, rectangular y con un peso mínimo de 1.000 gramos.
«Los datos se refieren a lingotes fundidos.»
LBMA y Shanghai Gold Exchange, descripción del lingote de un kilo de 999,9/1.000, traducido

Contornos según los fabricantes: Heraeus 116 × 51, Degussa 117 × 51, Valcambi 117 × 53, Argor‑Heraeus 117,5 × 52 milímetros. La altura la indican Heraeus, Degussa y Argor‑Heraeus, Valcambi no. El DNI, en formato ID‑1. A la misma escala, pero no a escala 1:1.
En cada uno de estos lingotes deben figurar cuatro datos: la marca de la refinería, un número de serie, el peso y la ley con cuatro cifras. Cada lingote sale de la refinería con un certificado de análisis, y ningún número de serie puede asignarse una segunda vez.
En largo y ancho, los lingotes de un kilo de Heraeus, Degussa, Valcambi y Argor‑Heraeus quedan dentro de este marco. Según los datos de los fabricantes, miden de 116 a 117,5 milímetros de largo y de 51 a 53 de ancho.
Como comparación, un documento de identidad, el DNI: mide 85,6 milímetros de ancho y 54 milímetros de alto. Estos lingotes de un kilo son, por tanto, más o menos tan anchos como alto es el DNI, y unos tres centímetros más largos de lo que este es ancho.
Un lingote de Londres alcanza para unos doce lingotes de un kilo.
El comercio del oro de Londres cuenta en lingotes grandes de 350 a 430 onzas troy de oro fino. El World Gold Council los llama lingotes de 400 onzas. Hecha la cuenta, 400 onzas troy son 12,44 kilogramos de oro fino, suficiente para doce lingotes de un kilo.
«… el envío y la transformación de lingotes de 400 onzas del estándar londinense Good Delivery en tamaños más pequeños, más adecuados para los bolsillos de los consumidores, a escala épica.»
World Gold Council, Gold Demand Trends, año completo 2013, traducido
Visto desde arriba, a la misma escala. El lingote grande en el punto medio de las medidas que permite la LBMA: 250 por 70 milímetros por arriba, 35 milímetros de alto, unas cuatro veces la altura de un lingote de un kilo de 9 milímetros. Pesos calculados con 31,1035 gramos por onza troy.
Así describía el World Gold Council el año 2013. Mucho oro pasó entonces de cámaras acorazadas occidentales, a través de refinerías en Norteamérica, Suiza y Dubái, a Asia y a Oriente Próximo.
Según la estimación de Thomson Reuters GFMS, los lingotes grandes pasaron sobre todo por refinerías suizas y allí se transformaron en lingotes de un kilo o más pequeños. De acuerdo con su estadística aduanera, Suiza exportó ese año 2.777 toneladas de oro, informó Reuters en febrero de 2014.
Aquí se encuentran dos formatos: Londres guarda lingotes grandes, mientras que en Shanghái, Hong Kong y la India el lingote de un kilo es uno de los tamaños habituales.
La India cuenta en lingotes de un kilo y en tolas.
Unas dos terceras partes del oro que importa la India llegan como lingotes de un kilo fundidos de 995,0/1.000 o como lingotes de 100 gramos. Así lo escribía el World Gold Council en 2021. El año anterior, el mayor proveedor fue Suiza.
Allí existe un peso para el oro y la plata más antiguo que el gramo: el tola. Su nombre viene de la palabra sánscrita tulā, «balanza». Así figura en el diccionario angloindio Hobson‑Jobson, en la edición de 1903.

La balanza es esquemática y su inclinación no está a escala. Valcambi indica la base de ambos lingotes, no la altura. Calculado con 0,06479891 gramos por grano, el valor del grano desde 1959.
En 1833 el tola se fijó en la India británica en 180 granos, lo que pesaba una rupia de plata. En 1939 una ley estableció el tola de 180 granos para toda la India británica, en vigor desde el 1 de julio de 1942. Hecha la cuenta, son 11,66 gramos.
Hecha la cuenta, un lingote de diez tolas pesa algo más de 116,6 gramos, es decir, alrededor de un sexto más que un lingote de 100 gramos. Valcambi, en Suiza, lo sigue fundiendo hoy. En Valcambi, ambos lingotes tienen la misma base de 26 por 44 milímetros. Lo que el lingote de tolas pesa de más está en la altura.
El 1 de octubre de 1958, la India adoptó oficialmente el sistema métrico. En 2003, la aduana india separó expresamente los lingotes de tolas de los lingotes que llevan su peso en gramos o kilogramos y un número de serie. En el comercio, el tola sigue vivo: en los Emiratos, según un informe de la LBMA, los lingotes para compradores particulares van de 1 gramo a 10 tolas.

Dos caminos hacia el lingote fundido.
Los lingotes de oro grandes suelen ser fundidos. Para sus lingotes de oro grandes, la LBMA admite exactamente dos procedimientos, ambos con moldes de grafito o de hierro fundido.
«… bien de forma convencional, vertiendo en ellos metal fundido, bien de forma no convencional, fundiendo granalla en un sistema de túnel de inducción …»
LBMA, normas de la Good Delivery List, enero de 2022, apartado 2.1.2, traducido
Esquemático, según la Rand Refinery para la colada abierta y el fabricante de equipos Italimpianti para el horno túnel.
En la colada abierta, el fundidor dirige una llama de gas suave sobre el oro en el molde hasta que la cara superior se ha solidificado. Así el lingote se enfría de abajo arriba, no quedan rechupes y la llama pule al mismo tiempo la superficie. Después, el lingote pasa al baño de agua. Así figura en una descripción de la Rand Refinery, en Sudáfrica, de la década de 1980.
En el horno túnel, el oro ya está en el molde de grafito en forma de granalla. Un empujador lleva los moldes a la zona de fusión, donde la inducción funde el oro, y después sobre una placa refrigerada por agua, casi siempre bajo nitrógeno en lugar de aire. Cada lingote pesa lo mismo que la granalla que había en su molde, así que la granalla se pesa antes. Así lo describe el fabricante de equipos Italimpianti.
Se estampa solo después de la colada. En la Rand Refinery, a mediados de la década de 1980, los lingotes grandes esperaban para ello el resultado del laboratorio, y solo entonces se estampaba su ley.
Reciba en pocos minutos una oferta gratuita e individualizada de metales preciosos adaptada a sus objetivos financieros.
Solicitar oferta ahoraEin 500 g Goldbarren ist echtes Gewicht in der Hand – ein halbes Kilogramm reines Feingold, das die Ruhe eines soliden Sachwerts ausstrahlt und zugleich zu den preiseffizientesten Formaten im gesamten Goldsortiment zählt. Wer eine größere Summe in physisches Gold umschichten möchte, findet in diesem Format einen der niedrigsten Aufschläge auf den reinen Goldpreis. In den folgenden Abschnitten geht es um Feingehalt und Maße, die Herstellung als Guss- oder Prägebarren, die bekannten Hersteller, die steuerlichen Vorteile von Anlagegold, die richtige Lagerung sowie die ehrliche Einordnung, für wen sich das Halbkilo-Format wirklich lohnt.
Der 500 g Goldbarren im Überblick
Mit 500 Gramm Feingold gehört dieser Barren zu den zweitgrößten Standardformaten für Privatanleger – nur der 1 kg Goldbarren bringt noch mehr Gewicht auf die Waage. Das Halbkilo verkörpert die klassische Idee der Wertanlage in Gold: viel Material, wenig Aufschlag, hohe Wertdichte auf kleinstem Raum. Bereits seit Jahrtausenden werden Barren aus Feingold gegossen, lange bevor die erste geprägte Münze existierte, und bis heute gilt physisches Gold als bewährter Baustein zur Vermögenssicherung.
Der große Vorteil dieses Formats liegt im Preis pro Gramm. Ab einer Größenordnung von etwa 100 g nähern sich die Aufschläge dem Goldpreis stark an, und beim 500-Gramm-Barren fällt das prozentuale Aufgeld besonders niedrig aus. Anders als bei Goldmünzen, wo kleinere Stückelungen oft einen spürbaren Aufpreis tragen, bekommt man beim schweren Barren nahezu den reinen Materialwert. Wer den Einstieg zunächst in kleineren Einheiten sucht, findet mit dem 100 g Goldbarren oder dem 250 g Goldbarren handlichere Alternativen.
Das Wichtigste in Kürze
- Ein 500 g Goldbarren enthält ein halbes Kilogramm Feingold mit einem Feingehalt von 999,9 (24 Karat).
- Das prozentuale Aufgeld zählt zu den niedrigsten im gesamten Sortiment – der Preis liegt sehr nahe am Goldpreis.
- Anlagegold ist in Deutschland und der EU von der Umsatzsteuer befreit.
- Barren werden je nach Hersteller gegossen oder geprägt angeboten.
- LBMA-zertifizierte Hersteller stehen für geprüfte Qualität und leichte Wiederverkäuflichkeit.
- Die hohe Wertdichte macht das Format platzsparend lager- und stapelbar.
Feingehalt, Maße und Materialeigenschaften
Ein 500 g Goldbarren besteht aus Feingold mit einer Feinheit von 999,9/1000, was einem Goldanteil von 99,99 Prozent entspricht. Diese Reinheit ist der internationale Standard für Anlagegold und garantiert, dass praktisch das gesamte Gewicht aus reinem Edelmetall besteht. Gekennzeichnet sind seriöse Barren stets mit Hersteller, Feinheit, dem Feingewicht und – bei geprägten Stücken – einer individuellen Seriennummer.
Gold besitzt eine sehr hohe Dichte von rund 19,3 g/cm³. Genau deshalb wirkt ein Halbkilo-Goldbarren erstaunlich kompakt: Ein gleich schwerer 500 g Silberbarren fällt deutlich voluminöser aus, weil Silber nur etwa halb so dicht ist. Diese Wertdichte ist einer der stillen Vorzüge von Gold – ein beträchtlicher Vermögenswert passt in eine Handfläche.
- Feingewicht: 500 g reines Gold
- Feinheit: 999,9 (24 Karat)
- Dichte: rund 19,3 g/cm³ – sehr hohe Wertkonzentration
- Form: flach-rechteckig bei Prägebarren, kompakter und dicker bei Gussbarren
- Verpackung: Prägebarren meist in versiegelter Blisterkarte mit Zertifikat, Gussbarren in Folie eingeschweißt
Herstellung: gegossen oder geprägt
Bei Goldbarren wird grundsätzlich zwischen zwei Fertigungsverfahren unterschieden, die sich in Optik und Charakter deutlich abheben. In der Größenordnung um 500 Gramm sind beide Varianten verbreitet – die Wahl ist vor allem eine Frage des persönlichen Geschmacks, denn der Materialwert bleibt identisch.
Gegossene Goldbarren
Beim Gießen wird flüssiges Feingold in eine Form gegeben, wo es erstarrt. Das Ergebnis ist ein Barren mit einer lebendigen, leicht unregelmäßigen Oberfläche und einer kompakten, oft etwas rustikalen Anmutung. Gussbarren gelten als besonders ursprünglich und werden traditionell von Scheideanstalten gefertigt. Weil das Gießen günstiger ist als das Prägen, lassen sich gegossene Barren häufig noch näher am reinen Goldpreis handeln.
Geprägte Goldbarren
Geprägte Barren entstehen, indem ein Goldrohling unter hohem Druck zwischen zwei Prägestempel gepresst wird. Sie besitzen glatte, exakt definierte Kanten, eine gleichmäßig glänzende Oberfläche und tragen meist Herstellerlogo, Feinheitsangabe und Seriennummer. Häufig kommen sie in einer versiegelten Verpackung mit Echtheitszertifikat – dem sogenannten Certicard-Prinzip –, das die Prüfung beim Wiederverkauf erleichtert. Wer die Machart kleinerer Formate vergleichen möchte, findet beim 50 g Goldbarren überwiegend geprägte Stücke.
Ob glänzend geprägt oder rustikal gegossen – entscheidend ist allein das halbe Kilogramm reines Gold, das der Barren verkörpert.
Hersteller und LBMA-Zertifizierung
Die Herkunft eines Barrens entscheidet über seine spätere Handelbarkeit. Barren namhafter Scheideanstalten lassen sich weltweit leichter und ohne aufwendige Nachprüfung wieder verkaufen. Als Qualitätssiegel gilt die Zertifizierung durch die London Bullion Market Association (LBMA), die strenge Anforderungen an Reinheit, Gewicht und Herstellungsprozess stellt. Zu den bekanntesten Produzenten hochwertiger Goldbarren zählen unter anderem:
- Argor-Heraeus – Schweizer Scheideanstalt, bekannt für Guss- und Prägebarren
- Valcambi – Schweizer Hersteller mit weltweitem Renommee
- Heraeus – deutscher Traditionsname aus Hanau
- PAMP Suisse – für aufwendig gestaltete Prägebarren geschätzt
- Heimerle und Meule – deutsche Scheideanstalt mit Gusstradition
- Umicore und C. Hafner – etablierte europäische Produzenten
Ein Blick in die vollständige Übersicht der Hersteller lohnt sich, denn die Wahl einer etablierten Marke ist eine der einfachsten Absicherungen gegen spätere Verkaufsprobleme. In dieser Gewichtsklasse werden viele Barren gegossen, weil sich der Aufwand einer aufwendigen Prägung bei so viel Material weniger stark im Preis niederschlägt.
Steuerliche Behandlung von Anlagegold
Für den Kauf physischer Metalle ist die Besteuerung ein zentraler Faktor – und hier spielt Gold seine größte Stärke aus. Anlagegold ist in Deutschland und der gesamten EU von der Umsatzsteuer befreit. Der ausgewiesene Preis eines 500 g Goldbarrens enthält damit keine Mehrwertsteuer, was das Format gegenüber vielen anderen Sachwerten deutlich attraktiver macht.
Steuerlicher Hinweis
Anlagegold ist in Deutschland umsatzsteuerbefreit, sofern es den gesetzlichen Feinheitsanforderungen entspricht – ein 500 g Barren mit 999,9 erfüllt diese problemlos. Zudem ist der Gewinn aus dem Verkauf von physischem Gold nach einer Haltedauer von mehr als einem Jahr für Privatpersonen steuerfrei. Diese Ausführungen sind rein informativ und ersetzen keine steuerliche Beratung.
Dieser Unterschied wird besonders im Vergleich zu Industriemetallen deutlich. Wer etwa einen 500 g Kupferbarren erwirbt, zahlt darauf die volle Mehrwertsteuer von 19 Prozent, weil Kupfer steuerlich als Industriemetall gilt und dem Konjunkturzyklus folgt. Auch Silberbarren tragen beim Kauf grundsätzlich Umsatzsteuer, häufig in Form der Differenzbesteuerung. Gold nimmt hier die Sonderrolle des steuerlich begünstigten Wertspeichers ein – ein wesentlicher Grund für seine anhaltende Beliebtheit bei der Altersvorsorge.
Aufgeld, Preisbildung und Kaufzeitpunkt
Der Preis eines Goldbarrens setzt sich aus dem reinen Materialwert und dem Aufgeld zusammen – dem Aufschlag für Herstellung, Vertrieb und Handelsspanne. Der Materialwert richtet sich direkt nach dem aktuellen Goldpreis, der an den internationalen Märkten mehrmals täglich neu notiert wird. Genau hier liegt die Stärke der schweren Barren: Je größer die Einheit, desto geringer fällt das prozentuale Aufgeld aus, weil sich die fixen Fertigungskosten auf mehr Material verteilen.
Ein 500 g Goldbarren gehört damit zu den kosteneffizientesten Wegen, größere Beträge in physisches Gold zu überführen. Wer den optimalen Kaufzeitpunkt sucht, kann die Entwicklung über die aktuellen Goldpreis-Charts verfolgen. Ratsam ist stets der Vergleich des Preises pro Gramm über verschiedene Stückelungen hinweg – vom kompakten 50 g Goldbarren bis zum großen Kilobarren.
Aufbewahrung und Lagerung
Ein großer Vorteil von Gold gegenüber vielen anderen Sachwerten ist seine Beständigkeit: Gold oxidiert nicht, läuft nicht an und behält seinen Glanz über Jahrhunderte. Die Lagerung ist daher unkompliziert, dennoch will ein halbes Kilogramm Feingold sicher verwahrt sein. Für die Aufbewahrung zu Hause bietet sich ein hochwertiger Tresor an, alternativ ein Bankschließfach.
Empfehlenswert ist es, den Barren in der versiegelten Originalverpackung zu belassen – beim Prägebarren erhält das den Zustand des mitgelieferten Zertifikats und erleichtert den späteren Wiederverkauf. Für einzelne Stücke oder ganze Sammlungen bietet der Bereich Zubehör passende Lösungen, etwa Münzkassetten zur geordneten Aufbewahrung. Wer mehrere Formate kombiniert, schätzt die hohe Wertdichte des 500-Gramm-Barrens, der auf kleinstem Raum einen erheblichen Gegenwert verwahrt.
Für wen sich der 500 g Goldbarren eignet
Das Halbkilo-Format richtet sich klar an Anleger, die einen größeren Betrag effizient in physisches Gold umschichten möchten. Wegen des niedrigen Aufgelds ist es einer der günstigsten Wege pro Gramm – allerdings bindet ein einzelner Barren viel Kapital in einem Stück, was die Flexibilität beim Teilverkauf einschränkt.
- Vermögenssichernde Anleger, die eine größere Summe kosteneffizient und platzsparend in Gold anlegen wollen.
- Langfristig Orientierte, die den Barren als soliden Baustein zur Absicherung gegen Inflation und zur Vermögenssicherung sehen.
- Portfolio-Diversifizierer, die physisches Gold neben Goldmünzen und anderen Edelmetallen als Fundament halten.
Wer dagegen Wert auf Flexibilität legt und sein Gold später in kleineren Teilen verkaufen möchte, ist mit mehreren kleineren Einheiten oder mit einer Mischung aus Barren und Münzen oft besser bedient. In diesem Fall lohnt der Blick auf den 100 g Goldbarren oder auf klassische Anlageprodukte wie den Krügerrand.
Häufig gestellte Fragen zum 500 g Goldbarren
Welchen Feingehalt hat ein 500 g Goldbarren? +
Ein 500 g Goldbarren besteht aus Feingold mit einer Feinheit von 999,9/1000, also 24 Karat. Das entspricht einem Goldanteil von 99,99 Prozent, sodass praktisch das gesamte Gewicht aus reinem Gold besteht.
Warum ist das Aufgeld bei großen Goldbarren so niedrig? +
Die fixen Herstellungskosten verteilen sich bei einem 500-Gramm-Barren auf sehr viel Material. Dadurch fällt der prozentuale Aufschlag auf den reinen Goldpreis deutlich geringer aus als bei kleinen Stückelungen oder einzelnen Goldmünzen.
Fällt beim Kauf eines Goldbarrens Mehrwertsteuer an? +
Nein. Anlagegold ist in Deutschland und der EU von der Umsatzsteuer befreit, sofern es die gesetzlichen Feinheitsanforderungen erfüllt – bei einem 500 g Barren mit 999,9 ist das der Fall. Anders verhält es sich bei Industriemetallen wie Kupfer, das der vollen Mehrwertsteuer unterliegt.
Was ist der Unterschied zwischen gegossenen und geprägten Goldbarren? +
Gegossene Barren entstehen durch Einfüllen von flüssigem Gold in eine Form und besitzen eine lebendige, individuelle Oberfläche. Geprägte Barren werden aus einem Rohling gepresst, wirken glatter und detaillierter und kommen oft in einer versiegelten Karte mit Zertifikat. Der Materialwert ist bei beiden identisch.
Warum sollte man auf LBMA-zertifizierte Hersteller achten? +
Die LBMA-Zertifizierung steht für geprüfte Reinheit, korrektes Gewicht und einen kontrollierten Herstellungsprozess. Barren namhafter Scheideanstalten wie Argor-Heraeus, Valcambi oder Heraeus lassen sich später weltweit leichter und ohne aufwendige Nachprüfung wieder verkaufen.
Für wen eignet sich das 500-Gramm-Format? +
Das Format eignet sich vor allem für Anleger, die eine größere Summe kosteneffizient und platzsparend in physisches Gold umschichten möchten. Wer mehr Flexibilität für spätere Teilverkäufe wünscht, kombiniert besser mehrere kleinere Barren oder ergänzt das Depot um Goldmünzen.





















