Lingote de oro de 100 g
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100 x lingote de oro 1g Heimerle und Meule UnityBox
Lingote de oro 100g Heraeus (acuñado)
Lingote de oro 100g Heimerle und Meule (Kettner Edelmetalle)
CombiBar de oro 100 x 1g (Combibar)
Lingote de oro 100g PAMP Suisse
100 x lingote acuñado de oro 1g Heimerle und Meule Malta UnityBox
Lingote de oro 100g Rothschild (sin contramarca)
Lingote de oro 100g Elefante (Rand Refinery)
Lingote de oro 100g Heimerle und Meule acuñado
Lingote de oro 100g Degussa
Lingote de oro 100g Heraeus (fundido)
Lingote de oro 100g Valcambi (acuñado)
Lingote de oro 100g Valcambi (lingote fundido)
Lingote de oro 100g Umicore (lingote fundido)
Lingote de oro 100g C. Hafner
Lingote de oro 100g C. Hafner fundido
Lingote de oro 100g Umicore
Lingote de oro 100g Perth Mint Canguro
Lingote de oro 100g Britannia The Royal Mint
Lingote de oro 100 g S.B.S Metaux Precieux (lingote fundido)
Lingote de oro 100g Degussa (fundido)
Lingote de oro 100g Responsible-Gold (Auropelli)
Lingote de oro 100g Thurn und Taxis
Lingote de oro 100g Heimerle und Meule (forma de ataúd)
Lingote de oro 100g Palacio de Güldengossa
Lingote de oro 100g Schöne Edelmetalle B.V. (fundido)
Lingote de oro 100g Argor Heraeus
Lingote de oro 100g Rothschild (con contramarca)
Lingote de oro 100g Valcambi Green
En Shanghái, la unidad es el lingote de un kilo.
La bolsa del oro de Shanghái, la Shanghai Gold Exchange, entrega su contrato Au99.99 en lingotes de un kilogramo. Cada uno de estos lingotes tiene una ley mínima de 999,9/1.000.
«La Bolsa solo pone a disposición lingotes enteros para la retirada. No ofrece cortar ni cambiar lingotes.»
Shanghai Gold Exchange, normas de entrega de 2019, artículo 36, traducido
Según las normas de entrega de la Shanghai Gold Exchange de 2019, anexo 1 y artículo 14, y su página de producto Au99.99. Las 100 marcas están calculadas: 1.000 gramos por lingote, 10 gramos por lote.
Este contrato se negocia en lotes de 10 gramos. Pero quien retira su oro de la cámara acorazada de la bolsa solo lo recibe como lingote entero. Hecha la cuenta, son 100 lotes por un lingote de un kilo.
Los lingotes de un kilo pueden entrar en cualquier almacén certificado por la bolsa. Los lingotes grandes de 12,5 kilogramos solo los admite en sus almacenes de Shanghái y Shenzhen.
También pueden entregar las refinerías reconocidas por la LBMA, la asociación del mercado londinense de metales preciosos. La bolsa del oro y la plata de Hong Kong también tiene un contrato propio para el lingote de un kilo de 999,9/1.000.
Un marco común para el lingote de un kilo.
En el mercado mayorista de Londres, el lingote de un kilo no se considera un lingote estándar. Para el lingote de un kilo de 999,9/1.000 existe una descripción propia, respaldada por la LBMA, la asociación del mercado londinense de metales preciosos, y por la bolsa del oro de Shanghái.
Fija un marco: de 80 a 120 milímetros de largo, de 40 a 60 milímetros de ancho y de 7 a 14 milímetros de alto, rectangular y con un peso mínimo de 1.000 gramos.
«Los datos se refieren a lingotes fundidos.»
LBMA y Shanghai Gold Exchange, descripción del lingote de un kilo de 999,9/1.000, traducido

Contornos según los fabricantes: Heraeus 116 × 51, Degussa 117 × 51, Valcambi 117 × 53, Argor‑Heraeus 117,5 × 52 milímetros. La altura la indican Heraeus, Degussa y Argor‑Heraeus, Valcambi no. El DNI, en formato ID‑1. A la misma escala, pero no a escala 1:1.
En cada uno de estos lingotes deben figurar cuatro datos: la marca de la refinería, un número de serie, el peso y la ley con cuatro cifras. Cada lingote sale de la refinería con un certificado de análisis, y ningún número de serie puede asignarse una segunda vez.
En largo y ancho, los lingotes de un kilo de Heraeus, Degussa, Valcambi y Argor‑Heraeus quedan dentro de este marco. Según los datos de los fabricantes, miden de 116 a 117,5 milímetros de largo y de 51 a 53 de ancho.
Como comparación, un documento de identidad, el DNI: mide 85,6 milímetros de ancho y 54 milímetros de alto. Estos lingotes de un kilo son, por tanto, más o menos tan anchos como alto es el DNI, y unos tres centímetros más largos de lo que este es ancho.
Un lingote de Londres alcanza para unos doce lingotes de un kilo.
El comercio del oro de Londres cuenta en lingotes grandes de 350 a 430 onzas troy de oro fino. El World Gold Council los llama lingotes de 400 onzas. Hecha la cuenta, 400 onzas troy son 12,44 kilogramos de oro fino, suficiente para doce lingotes de un kilo.
«… el envío y la transformación de lingotes de 400 onzas del estándar londinense Good Delivery en tamaños más pequeños, más adecuados para los bolsillos de los consumidores, a escala épica.»
World Gold Council, Gold Demand Trends, año completo 2013, traducido
Visto desde arriba, a la misma escala. El lingote grande en el punto medio de las medidas que permite la LBMA: 250 por 70 milímetros por arriba, 35 milímetros de alto, unas cuatro veces la altura de un lingote de un kilo de 9 milímetros. Pesos calculados con 31,1035 gramos por onza troy.
Así describía el World Gold Council el año 2013. Mucho oro pasó entonces de cámaras acorazadas occidentales, a través de refinerías en Norteamérica, Suiza y Dubái, a Asia y a Oriente Próximo.
Según la estimación de Thomson Reuters GFMS, los lingotes grandes pasaron sobre todo por refinerías suizas y allí se transformaron en lingotes de un kilo o más pequeños. De acuerdo con su estadística aduanera, Suiza exportó ese año 2.777 toneladas de oro, informó Reuters en febrero de 2014.
Aquí se encuentran dos formatos: Londres guarda lingotes grandes, mientras que en Shanghái, Hong Kong y la India el lingote de un kilo es uno de los tamaños habituales.
La India cuenta en lingotes de un kilo y en tolas.
Unas dos terceras partes del oro que importa la India llegan como lingotes de un kilo fundidos de 995,0/1.000 o como lingotes de 100 gramos. Así lo escribía el World Gold Council en 2021. El año anterior, el mayor proveedor fue Suiza.
Allí existe un peso para el oro y la plata más antiguo que el gramo: el tola. Su nombre viene de la palabra sánscrita tulā, «balanza». Así figura en el diccionario angloindio Hobson‑Jobson, en la edición de 1903.

La balanza es esquemática y su inclinación no está a escala. Valcambi indica la base de ambos lingotes, no la altura. Calculado con 0,06479891 gramos por grano, el valor del grano desde 1959.
En 1833 el tola se fijó en la India británica en 180 granos, lo que pesaba una rupia de plata. En 1939 una ley estableció el tola de 180 granos para toda la India británica, en vigor desde el 1 de julio de 1942. Hecha la cuenta, son 11,66 gramos.
Hecha la cuenta, un lingote de diez tolas pesa algo más de 116,6 gramos, es decir, alrededor de un sexto más que un lingote de 100 gramos. Valcambi, en Suiza, lo sigue fundiendo hoy. En Valcambi, ambos lingotes tienen la misma base de 26 por 44 milímetros. Lo que el lingote de tolas pesa de más está en la altura.
El 1 de octubre de 1958, la India adoptó oficialmente el sistema métrico. En 2003, la aduana india separó expresamente los lingotes de tolas de los lingotes que llevan su peso en gramos o kilogramos y un número de serie. En el comercio, el tola sigue vivo: en los Emiratos, según un informe de la LBMA, los lingotes para compradores particulares van de 1 gramo a 10 tolas.

Dos caminos hacia el lingote fundido.
Los lingotes de oro grandes suelen ser fundidos. Para sus lingotes de oro grandes, la LBMA admite exactamente dos procedimientos, ambos con moldes de grafito o de hierro fundido.
«… bien de forma convencional, vertiendo en ellos metal fundido, bien de forma no convencional, fundiendo granalla en un sistema de túnel de inducción …»
LBMA, normas de la Good Delivery List, enero de 2022, apartado 2.1.2, traducido
Esquemático, según la Rand Refinery para la colada abierta y el fabricante de equipos Italimpianti para el horno túnel.
En la colada abierta, el fundidor dirige una llama de gas suave sobre el oro en el molde hasta que la cara superior se ha solidificado. Así el lingote se enfría de abajo arriba, no quedan rechupes y la llama pule al mismo tiempo la superficie. Después, el lingote pasa al baño de agua. Así figura en una descripción de la Rand Refinery, en Sudáfrica, de la década de 1980.
En el horno túnel, el oro ya está en el molde de grafito en forma de granalla. Un empujador lleva los moldes a la zona de fusión, donde la inducción funde el oro, y después sobre una placa refrigerada por agua, casi siempre bajo nitrógeno en lugar de aire. Cada lingote pesa lo mismo que la granalla que había en su molde, así que la granalla se pesa antes. Así lo describe el fabricante de equipos Italimpianti.
Se estampa solo después de la colada. En la Rand Refinery, a mediados de la década de 1980, los lingotes grandes esperaban para ello el resultado del laboratorio, y solo entonces se estampaba su ley.
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Solicitar oferta ahoraEin Barren mit 100 Gramm Feingold liegt schwer und satt in der Hand – ein kleines Stück konzentrierter Wert, das ein halbes Vermögen in eine handtellergroße Fläche packt. Genau diese Verbindung aus überschaubarem Format und hohem Gegenwert macht den 100-g-Goldbarren zu einem der beliebtesten Einstiege in die größeren Stückelungen. In den folgenden Abschnitten geht es um Herstellung, Feingehalt und Hersteller, um die Frage geprägt oder gegossen, um Echtheit, Steuer und Aufbewahrung – kurz: um alles, was vor dem Kauf eines 100-Gramm-Barrens zählt.
100 g Goldbarren als Wertanlage
Der 100 g Goldbarren gilt neben dem Krügerrand als eines der meistgehandelten Anlageprodukte aus physischem Gold in Deutschland. Der Grund liegt im Verhältnis von Wert und Handlichkeit: Ein einzelner Barren bündelt einen Betrag, für den es in kleineren Größen viele Einzelstücke bräuchte, bleibt dabei aber noch gut zu transportieren und zu lagern. Wer sein Kapital in physisches Gold umschichten möchte, findet in diesem Gewicht einen soliden Kompromiss zwischen Aufpreis und Flexibilität.
Entscheidend ist der Aufgeld-Vorteil größerer Barren: Je höher das Feingewicht, desto näher liegt der Marktpreis am reinen Goldpreis. Ein 100-Gramm-Barren trägt prozentual einen deutlich geringeren Ausgabeaufschlag als etwa mehrere 10-Gramm-Stücke mit demselben Gesamtgewicht. Damit profitiert der Käufer bei steigenden Notierungen unmittelbarer von der Kursentwicklung. Diese Information ersetzt keine Anlageberatung, verdeutlicht aber, warum die 100-Gramm-Klasse als Standardgröße im Goldbarren-Segment gilt.
Gut zu wissen
100 Gramm Feingold entsprechen rund 3,2 Feinunzen – eine Feinunze wiegt 31,1035 Gramm. Ein einzelner 100-g-Barren bündelt damit etwas mehr Gold als drei klassische 1-oz-Einheiten und ersetzt eine ganze Reihe kleinerer Stückelungen; das erleichtert die Übersicht über den eigenen Bestand.
Goldbarren oder Goldmünzen?
Vor dem Kauf steht oft die Grundsatzfrage nach der Form. Beide Wege führen zu physischem Gold, unterscheiden sich aber in Details, die je nach Ziel den Ausschlag geben. Barren punkten mit einem niedrigeren Aufgeld und klarer Gewichtslogik, Goldmünzen mit staatlicher Prägung und potenziellem Sammlerreiz.
- Goldbarren – viele verschiedene Stückelungen, Gewichtsangabe in Gramm, meist mit Herstellerzertifikat, tendenziell geringeres Aufgeld pro Gramm.
- Goldmünzen – jährlich wechselnde Motive mit möglichem Sammlerwert, Gewicht meist in Unzen, aufwändige Prägung als zusätzliches Echtheitsmerkmal.
Wer klassische Anlagemünzen bevorzugt, findet Orientierung beim Krügerrand oder beim Maple Leaf. Für die reine Gewichtsanlage bleibt der Barren jedoch die kosteneffiziente Wahl – und in der 100-Gramm-Klasse besonders ausgewogen.
Feingehalt und Herstellung
Anlagegold dieser Klasse weist einen Feingehalt von 999,9 auf – also 24 Karat reines Feingold. Diese Feinheit ist bei 100-Gramm-Barren praktisch durchgängig Standard und Voraussetzung dafür, dass sich der Preis eng am Goldpreis orientiert. Auf der Vorderseite trägt ein Barren üblicherweise den Herstellernamen samt Logo, die Feinheitsangabe „999,9“, das Feingewicht „100 g“ sowie eine individuelle Seriennummer.
Geprägt oder gegossen
100-Gramm-Barren gibt es in zwei Fertigungsarten, die sich optisch deutlich unterscheiden, im Goldgehalt aber identisch sind. Die Wahl ist damit vor allem eine Frage des Geschmacks.
- Gegossene Barren (Gussbarren) – flüssiges Gold wird in eine Form gegossen. Das Ergebnis wirkt ursprünglich und rau, jeder Barren ist ein Unikat. Gussbarren sind kompakter und dicker als geprägte Stücke.
- Geprägte Barren – aus gewalztem Goldband gestanzt und mit hohem Druck geprägt. Sie wirken glatt, modern und präzise, sind flacher und werden häufig in einer Blisterkarte geliefert.
Weil Gussbarren dicker sind, fallen sie im direkten Größenvergleich kleiner in der Fläche aus als geprägte Barren desselben Gewichts. Wer die kompakte Bauform schätzt, greift zum gegossenen Stück; wer die klare, saubere Optik mag, zum geprägten. Kombibarren wie Gold-Tafelbarren bieten zusätzlich die Möglichkeit, ein größeres Stück später in kleinere Einheiten zu teilen.
Ein Gussbarren erzählt vom Feuer, aus dem er entstand – kein Stück gleicht dem anderen.
Hersteller und Marken
Der Markt für 100-Gramm-Goldbarren ist breit, und die Herkunft spielt für Wiederverkäuflichkeit und Vertrauen eine Rolle. Besonders gefragt sind Barren etablierter Scheideanstalten und Prägestätten. Zu den bekannten Namen zählen unter anderem:
- Heraeus
- Degussa
- Heimerle + Meule
- Valcambi und Argor Heraeus
- Umicore, C. Hafner und PAMP Suisse
- Perth Mint und Rand Refinery
Viele dieser Barren stammen aus dem Tessin in der Schweiz, das als Herz der internationalen Goldbarren-Industrie gilt. Eine Übersicht aller geführten Marken bietet die Herstellerseite; wer gezielt sucht, findet etwa Heraeus oder Valcambi als eigene Kategorien. Die Rückseite bleibt bei den meisten Barren schlicht, während die Vorderseite alle relevanten Angaben trägt.
Echtheit und Sicherheitsmerkmale
Beim Kauf von Feingold lohnt der prüfende Blick auf die Details. Seriöse 100-Gramm-Barren tragen eine individuelle Seriennummer und werden mit einem passenden Zertifikat geliefert, das Gewicht, Feinheit und Nummer bestätigt. Auch die Verpackung ist Teil der Sicherheit: Geprägte Barren stecken meist in einer versiegelten Blisterkarte, die den Barren vor Kratzern schützt und die Zusammengehörigkeit von Barren und Zertifikat sichert.
Ein weiteres Qualitätssignal ist der LBMA-Status „Good Delivery“. Die London Bullion Market Association ist ein Zusammenschluss von Unternehmen, die mit Feingold arbeiten – darunter Scheideanstalten und Händler. Barren anerkannter Refiner gelten als uneingeschränkt bankenhandelsfähig, was den späteren Wiederverkauf erleichtert. Bei Kettner Edelmetalle durchläuft eingehende Ware eine ISO-konforme Echtheitsprüfung, bevor sie das Hochsicherheitslogistikzentrum verlässt.
Steuer und Aufbewahrung
Ein wesentlicher Vorteil von Anlagegold: In Deutschland ist der Kauf von Anlagegold gemäß § 25c UStG umsatzsteuerbefreit. Für 100-Gramm-Barren mit einer Feinheit von 999,9 fällt somit keine Mehrwertsteuer an – anders als bei den meisten Silberprodukten. Zusätzlich sind Gewinne aus dem Verkauf physischen Goldes nach einer Haltedauer von mehr als einem Jahr steuerfrei. Diese Angaben dienen der Information und ersetzen keine steuerliche Beratung im Einzelfall.
Aufbewahrung
Ein 100-g-Barren ist kompakt genug für das heimische Wertfach und für ein Bankschließfach. Wichtig ist, den Barren in seiner versiegelten Verpackung zu belassen – das erhält den Zustand und die Verbindung zum Zertifikat. Passendes Zubehör findet sich in der Kategorie Zubehör.
Für die sichere Verwahrung eignen sich Dosensafes oder ein Bankschließfach; wer mehrere Barren und Münzen sammelt, ordnet sie übersichtlich in Münzkassetten. Da ein einzelner 100-Gramm-Barren einen hohen Wert bündelt, sollte die Lagerung entsprechend abgesichert sein.
Für wen sich 100 g Goldbarren eignen
Die 100-Gramm-Klasse richtet sich an alle, die einen substanziellen Betrag in einem einzigen, gut überschaubaren Stück anlegen möchten. Viele Anleger bevorzugen bewusst einen einzelnen Barren gegenüber vielen kleinen Einheiten – das erleichtert den Überblick über den eigenen Edelmetallbestand und wirkt oft emotional greifbarer als eine reine Zahl im Depot.
Wer maximale Teilbarkeit und Flexibilität als Tauschmittel sucht, ist mit kleineren Stückelungen wie dem 50 g Goldbarren oder handlichen 10 g Goldbarren besser bedient. Wer dagegen noch näher an den reinen Goldpreis heranrücken möchte und den höheren Kapitaleinsatz nicht scheut, blickt auf die nächste Klasse: den 1 kg Goldbarren. Das persönliche Budget sollte über die passende Größe entscheiden.
Ein Wort zur Abgrenzung von Silber: Auch in Silber gibt es Barren zu 100 Gramm, doch spielt diese Größe bei Silberbarren eine kleinere Rolle. Zudem unterliegen Silberprodukte anders als Anlagegold der Mehrwertsteuer – ein weiterer Grund, warum steuerfreie 100-Gramm-Goldbarren bei der reinen Wertanlage so gefragt sind.
Häufig gestellte Fragen zu 100 g Goldbarren
Welchen Feingehalt hat ein 100 g Goldbarren? +
Anlagebarren dieser Größe weisen praktisch durchgängig einen Feingehalt von 999,9 auf, also reines Feingold in 24 Karat. Diese Feinheit ist Voraussetzung für die enge Orientierung am Goldpreis und für die Umsatzsteuerbefreiung.
Geprägt oder gegossen – was ist besser? +
Der Goldgehalt ist bei beiden Varianten identisch, die Entscheidung ist reine Geschmackssache. Gegossene Barren wirken ursprünglich und sind kompakter, geprägte Barren erscheinen glatt, modern und werden oft in einer Blisterkarte geliefert.
Fällt beim Kauf Mehrwertsteuer an? +
Nein. Anlagegold ist in Deutschland gemäß § 25c UStG von der Umsatzsteuer befreit. Für 100-Gramm-Barren mit einer Feinheit von 999,9 fällt daher keine Mehrwertsteuer an. Diese Angabe ersetzt keine individuelle Steuerberatung.
Wie erkenne ich einen echten Goldbarren? +
Echtheitsmerkmale sind die individuelle Seriennummer, das mitgelieferte Zertifikat sowie die versiegelte Verpackung. Barren von LBMA-anerkannten Herstellern gelten als bankenhandelsfähig und lassen sich unkompliziert wieder verkaufen.
Lohnt sich ein 100 g Barren gegenüber kleineren Stückelungen? +
Ein 100-Gramm-Barren trägt prozentual ein geringeres Aufgeld als mehrere kleine Einheiten mit gleichem Gesamtgewicht. Wer dafür etwas Flexibilität bei der Teilbarkeit aufgibt, erhält den Gegenwert näher am reinen Goldpreis.
Kann man 100 g Goldbarren auch wieder verkaufen? +
Ja. Barren mit 100 Gramm Feingewicht sind beim Ankauf gern gesehen und lassen sich schnell wieder veräußern – besonders Stücke bekannter Hersteller mit vollständigem Zertifikat und intakter Verpackung.


























































